Siempre tengo la sensación de que nunca termino de decirte todo, de no poder expresar todo lo que siento por vos, todo lo que pienso. Pero no por no querer o por no animarme, sino que son muchísimas pero muchísimas cosas y jamás terminaría.
A veces me gusta recordar cómo se fueron dando las cosas, como te veía a vos desde antes de ponernos de novios. Hay cosas que me acuerdo y otras que no les di importancia en su momento y ahora no las recuerdo. Lo que si me acuerdo es que me gustaba hablar con vos cada día, que ya era una costumbre conectarme a la noche y hablar con vos, pero de todas formas no le daba demasiada importancia. Es decir, te veía como lo que eras, un amigo. A quien podía contarle cosas que a veces no lo podía hacer con otras personas por el simple hecho de moverse en mi mismo círculo. Te tenía confianza, sabía de alguna manera que con vos podía contar hasta con cosas serias aunque no lo hiciese siempre. Sentía que verdaderamente te conocía pero a la vez no.
No sé en qué momento exacto empecé a sentir interés por vos. Creo que por septiembre del año pasado, año en que justamente también empezamos a hablar más. Le empecé a prestar atención a tus cosas, a tu vida, a tus chicas. Me contaste cosas que habías compartido con pocas personas, por lo tanto lo tuve que valorar y a la vez me hizo reaccionar que tenías cierta confianza conmigo.
Después te fuiste de viaje y yo también. Me respondiste por facebook algo desde allá y me encantó, lo que podría haber sido una simple llamada entre las tantas para mi cumpleaños se convirtió en algo que me gustó, que valoré. Desde ahí que me di cuenta que eso no era normal, no era un sentimiento que podría sentir por un amigo. Pero no le di importancia, no quería darte a saber eso, por lo tanto lo reprimí de cierta manera y quería que todo siguiese su rumbo normal. Porque aunque me interesabas, no quería arruinar nuestra relación. Pero hasta el momento era solo eso, me interesabas nada más, no pensaba constantemente en vos ni nada por el estilo.
(Aclaro que todo esto son reflexiones que hice ahora, en su momento nunca me había detenido a pensar en estas cosas porque realmente no era algo que me preocupaba)
Pero a partir de que nos empezamos a ver fue diferente, me gustabas y no quería expresarlo. Me divertía con vos, la pasaba bien, me dabas algo diferente.
Llegó cierto punto en que decidí que me iba a animar a decírtelo, pero te adelantaste. Ese momento fue muy confuso, me tomó por sorpresa, porque no sabía qué era lo que querías. Pensaba que capaz era porque te dieron ganas en el momento y ya está, que a partir de eso nuestra relación iba a cambiar y no me gustaba. Después en casa aclaramos todo (y este es el primer momento que al escribir me pongo a llorar), nos gustábamos, pero no sabía hasta dónde y cuándo podíamos llegar.
El 18 de noviembre viniste inesperadamente y fue muy lindo. Después viniste el 21, conociste a mis mejores amigas y me gustó. Lo del lunes a las 7 de la mañana no me lo esperaba, sinceramente no estaba segura de si nos íbamos a poner de novios o no, pero de lo que menos estaba segura es que iba a ser ese día, tan rápido.
Desde entonces pensaba constantemente en vos, me asustaba un poquito tus planes tan a futuro, es decir, hasta ese momento yo ni sabía que iba a hacer al día siguiente, por lo tanto pensar en 10 años después era extraño. Pero de todas formas me gustaban, porque me terminé dando cuenta que de verdad quería todo eso. Que eras perfecto, que era tan simple como mantener lo que éramos durante el resto de nuestras vidas. Extraño tanto todo eso, puedo afirmar lo que dicen todos, que el primer mes es el mejor. Y así lo fue, nos divertíamos tanto, que me da bronca y mucha lo que pasó el primero de enero, me voy a arrepentir por siempre. Porque aunque no haya arruinado nuestra relación, la cambió. Pero es algo que tuve que aceptar y que no se puede cambiar por más que lo intentemos.
Después de un tiempo surgieron problemas, discusiones y peleas que tuvimos que llevar adelante y sufrir mucho los dos. Llegar a momentos de plantearnos de si verdad queríamos estar juntos, de buscar mil soluciones y que nunca nada funcione y volvamos a lo mismo siempre. Tardamos mucho en encontrar esa estabilidad, los dos tuvimos que cambiar actitudes y aprender a callarnos, aprender que a veces es innecesario discutir porque es para peor. Pero lo que más valoro de todo esto es que seguimos juntos porque hay algo que nos une, y es el amor que nos tenemos. Estoy realmente enamorada, tengo una vida por delante que quiero compartir con vos, me faltan cosas por organizar pero una de las cosas que sé es que quiero que estés ahí conmigo siempre. Porque vos por siento algo único, sos especial, sos perfectamente ideal. Estás ahí acompañándome hace seis meses, siempre ayudándome, escuchándome y apoyándome en lo que sea. Y yo también siempre voy a ocupar ese lugar, porque por vos doy todo. Y en parte llegamos a sentir todo esto por los años de confianza que tuvimos anteriormente, que hicieron que se afiance nuestra relación y lleguemos a lo que somos hoy en día.
Cada día pienso en vos, me inspirás, como siempre te digo, me das fuerza para las cosas que no me gusta hacer y me das más motivación para las que sí. Hay algo tuyo en mí, que ni la distancia ni ninguna situación podría sacar. Aunque mañana no estemos más juntos, aunque en algún momento decidamos separarnos, siempre te recordaría, porque me marcaste en todo sentido, me hiciste ver de una manera totalmente diferente las cosas, me hiciste cambiar. Y te lo voy a agradecer por siempre.
Y aun así dicho todo esto, tengo la sensación de que me quedó algo por decir, ese tipo de detalles o cosas relevantes que me voy acordando después y que no incluí.
Pero en fin, dejo para el final lo único necesario que sepas: y es que te amo demasiado y que a esta altura sin vos no podría vivir. Y sabé que siempre voy a estar ahí para vos, porque conmigo podés contar para lo que sea, te lo digo de corazón y como amiga, novia y futura esposa.