Sinceramente tengo miedo. Miedo a lo que pueda suceder en este mes, también estoy triste porque todo está comenzando a ir tan bien que quiero seguir disfrutándolo más que nunca, y más aún porque tendríamos el tiempo para hacerlo.
Tengo miedo que al estar lejos y nosotros casi sin hablarnos se pueda perder todo lo lindo que estamos pasando, que te olvides de mí, que te des cuenta que podés seguir viviendo sin mí, que en realidad tanto no me extrañás, que al contrario, disfrutás tu libertad y que capaz un día me cambies por otra más.
Espero poder descansar, olvidarme de todo lo referente a vos, o de acordarme de sólo las cosas lindas. Espero no angustiarme y saber que no te puedo tener al lado para calmarme como siempre lo hacés. Hay días que te voy a necesitar, tal vez simplemente me conforme con tenerte al lado o tal vez quiera una tarde con vos.
No te puedo negar que tengo miles de dudas y desconfianza, y me duele que sea así. Una tarde de domingo provocó todo esto en mí, y aunque supe perdonar no me lo puedo olvidar. Tu arrepentimiento me diste y tus disculpas también, y las acepté. Pero me es inevitable no pensar.
Ojalá de verdad todo esto no suceda, que por el contrario, afiance nuestra relación, que nos extrañemos y necesitemos tanto que podamos crecer. Esto no implica que no pase por lágrimas y llantos mientras yo esté allá, pero de todas formas quisiera lograr que cuando vuelva todo siga igual.
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