sábado, 9 de julio de 2011

Día 1:
Me encuentro en el avión, sentada, sola, con una desconocida de mi edad sentada a mi lado. Estoy acá hace tan solo una hora, me faltan 12 más, antes de despegar me despedí de él por teléfono, luego el avión empezó a avanzar lentamente y luego empezó a subir más y más, empecé a observar las luces de la ciudad intentando descifrar en qué lugar me ubicaba, o simplemente intentaba encontrar Su casa, claro que fue una misión imposible, pero me quedé satisfecha e ilusionada al encontrar un punto que, según yo, era su hogar.  Mientras tanto, también pensaba en que él, capaz, dentro de unos años este manejando un avión así, tan enorme, en la oscuridad. Partiendo de viaje y quedándome yo acá. Esta idea no me disgustaba, por el contrario, me siento orgullosa de tener un novio con tales aspiraciones. Pero claro, tal vez esto lo digo ahora… dentro de unos años probablemente me disguste cuando él se vaya.
Después empecé a hojear la revista del avión, luego de pasar un par páginas me encuentro con el título “El joven Ribera”. Yo pensaba que mi imaginación y mi cabeza hacía relacionar todo a mi alrededor con él, pero este es un hecho fehaciente que el alrededor pone cosas acerca de él en mi camino.  Justamente su apellido no es algo común, como si fuera Pérez o González, por el contrario podría tratarse del apellido riVera, un poco más común, pero no, el destino me hizo leer el suyo.
En este momento escribo esto, escucho la música del avión que de hecho me gusta. ¿En qué clase de avión pasan David Guetta y Rihanna? Pienso en cómo estoy pasando mi noche, comiendo sola, una comida extraña dentro de una bandejita de metal cuando ayer a la noche comí sushi y unos ricos tragos en Itamae con Juandri. Hoy, voy a dormir, si es que lo logro, incómodamente sentada sola, cuando por el contario anoche lo hice en mi cama, en mi casa, abrazada junto a mi novio. Están empezando a caer lágrimas de mis ojos al recordar todas las noches y fines de semanas increíbles que paso con él y que durante un mes no van a poder suceder. La canción que escuché durante el día la están pasando en este momento (The way you lie), al ver el video infinidad de veces no me puedo sentir tan relacionada, y junto a la letra, expresa de una cierta manera nuestro comportamiento a veces, violento, gritándonos y finalmente amándonos, ese ciclo que últimamente se está haciendo habitual. Sequé mis lágrimas rápidamente como lo hice durante el resto del día cuando estaba por empezar a llorar, ya que, hoy por la mañana le hice una promesa, y fue la de no llorar y ponerme mal. Hago el máximo intento posible para contenerme, mis ojos solamente desprenden un par de lágrimas, se mantienen rojos y congestionados y siento un picazón en la nariz, el propio de cuando estoy por llorar, pero nada más.